El sector de la salud ocupa una posición única. Está en la primera línea para afrontar los efectos del cambio climático y de la contaminación por plásticos y, al mismo tiempo, contribuye a ambos.
La Red Global de Hospitales Verdes y Saludables de Salud sin Daño fue creada para abordar esta misma paradoja. Basada en 15 años de experiencia colectiva, acción e impacto, la Red Global lanza una hoja de ruta enfocada en llevar la atención en salud más lejos, juntos.
Resiliencia climática y reducción de plásticos, comprendidas en su totalidad
La resiliencia climática suele reducirse a la adaptación: prepararse para lo que viene. Red Global+ adopta una mirada más amplia: la resiliencia significa preparar a los sistemas de salud para resistir los impactos climáticos y adaptarse a ellos, y, al mismo tiempo, reducir las emisiones que generan.
El plástico está profundamente integrado en los servicios de salud, desde los dispositivos, insumos y los envases, hasta artículos de un solo uso de uso diario, como batas y campos quirúrgicos. Reducirlo no significa eliminarlo de la noche a la mañana: implica trazar un camino hacia alternativas reutilizables y más seguras, reducir el contenido de aditivos peligrosos y replantear qué es realmente necesario.
En conjunto, estas prioridades fortalecen los servicios, protegen a pacientes, personal y comunidades, y mantienen las operaciones cuando las condiciones se vuelven difíciles, al tiempo que mejoran la eficiencia y reducen los costos.
Cuatro áreas de acción, una hoja de ruta
Para que ambas prioridades sean accionables, Red Global+ organiza su hoja de ruta en torno a cuatro áreas de acción estratégicas:
Infraestructura: diseñar y readecuar los establecimientos para que resistan eventos climáticos y meteorológicos extremos, y a la vez reducir la dependencia de los combustibles fósiles y de materiales plásticos evitables.
Recursos naturales: usar el agua, la energía y los materiales de manera más eficiente y avanzar hacia las energías limpias y renovables, para reducir tanto el impacto ambiental como la vulnerabilidad ante la escasez.
Compras: favorecer proveedores y productos de menores emisiones y menos residuos, y aprovechar el poder de compra de la atención en salud para influir en el mercado en general.
Residuos: prevenir los residuos desde el origen, mejorar la segregación y el tratamiento, y dejar atrás los materiales de un solo uso siempre que sea posible.
Cada hospital y sistema de salud tiene un punto de partida distinto, determinado por sus recursos, geografía y normativa local. Estas dos prioridades y cuatro áreas ofrecen a cada institución un lugar concreto por donde empezar y un margen para ampliar su trabajo y su compromiso con el tiempo.
La transformación en acción
Sean cuales sean las prioridades y áreas que elija su institución, el camino para la acción sigue las mismas etapas, con el respaldo permanente de herramientas prácticas, recursos y una comunidad de práctica.
Evaluar y fijar metas comienza con una mirada honesta sobre la situación actual de su institución, estableciendo metas que sirven también como oportunidades.
Planificar convierte esas metas en un camino viable, con el aporte de pares a lo largo del recorrido.
Ejecutar lleva los planes a la práctica diaria. Y cuando surjan obstáculos, la comunidad de Red Global+ estará presente y ofrecerá una mirada basada en la experiencia, no en la teoría.
Monitorear, ajustar y elevar la ambición mantiene el trabajo en marcha: revisar lo que funciona, ajustar el rumbo y asumir nuevas áreas de acción a medida que crece la capacidad.
Presente en las cuatro etapas, está reportar: mostrar el progreso, inspirar a otras instituciones de la red y obtener reconocimiento.
Ninguna institución llega sola. Esa es la premisa de Red Global+.
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