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Productos farmacéuticos
Propósito de la Agenda Recetar productos farmacéuticos si corresponde y gestionarlos y disponerlos en forma segura. Reducir la contaminación por productos farmacéuticos restringiendo las recetas innecesarias, minimizando la disposición inadecuada de residuos farmacéuticos, promoviendo la devolución de materiales a los fabricantes y poniendo fin al derroche de productos farmacéuticos como parte de la ayuda en casos de desastres. El problema global Hoy en día, pueden encontrarse cantidades traza de residuos farmacéuticos en suelos y aguas subterráneas de todo el mundo. Estos residuos provienen de una diversidad de fuentes, incluidos los hospitales. En los Estados Unidos, por ejemplo, las farmacias de los hospitales pueden almacenar entre 2000 y 4000 productos distintos . Es probable que los niveles de fármacos en el ambiente aumenten en los próximos años, a medida que la demanda mundial de productos farmacéuticos se incremente. Entretanto, la supervisión del Gobierno en la mayoría de los países no ha podido mantenerse a la par de la creciente dependencia de los fármacos que experimenta la sociedad moderna. Las normas que regulan la disposición de residuos farmacéuticos en muchos casos están desactualizadas o son contradictorias. En varios países, se puede comprar casi cualquier medicamento sin necesidad de una receta. Soluciones hospitalarias En los países y hospitales donde abundan los productos farmacéuticos, los sistemas de salud pueden desempeñar un papel fundamental en la reducción de los residuos farmacéuticos, limitando la cantidad de fármacos que se recetan y abordando el problema de los residuos en los propios establecimientos y a través de políticas. En Suecia, por ejemplo, se ha implementado un sistema que clasifica a las compañías farmacéuticas según su impacto ambiental . Esto les permite a los médicos seleccionar los medicamentos menos perjudiciales para el medio ambiente cuando existen diversas opciones para el tratamiento de una afección determinada. Los países de bajos ingresos pueden verse afectados por la donación de productos farmacéuticos inadecuados. Un ejemplo de esto es el caso de Bosnia y Herzegovina, que de 1992 a 1996 recibió alrededor de 17.000 toneladas métricas de productos farmacéuticos inutilizables. Se calcula que los costos de disposición rondaron en los USD 34 millones . Después del tsunami del Océano Índico en 2004, varios cientos de toneladas de medicamentos vencidos donados a Indonesia se almacenaron en condiciones deficientes. Esta situación conllevó el riesgo de que los medicamentos de mala calidad se vendieran en forma ilegal y fueran consumidos por pacientes incautos, además de la posible contaminación ambiental por derrames o disposición inadecuada. Los centros de atención médica deberían seguir un control estricto de las existencias (por ejemplo, retirar medicamentos apenas alcancen su fecha de vencimiento), evitar compras excesivas y solo despachar las cantidades requeridas a fin de reducir la generación de residuos farmacéuticos. Los hospitales y las farmacias también pueden recuperar los productos farmacéuticos que los pacientes no hayan usado y que, de lo contrario, terminarían en el sistema de alcantarillado o en un cesto de basura común. Quizás lo más eficiente sea centralizar los sistemas de recolección de residuos farmacéuticos a nivel regional o nacional para garantizar que se los trate y disponga de un modo seguro y responsable en términos ambientales. Todavía no se ha convenido ningún método universal para disponer los residuos farmacéuticos. En muchos países, la ley exige su incineración, aunque esto puede resultar sumamente contaminante, más aún en países de bajos ingresos donde se utilizan incineradores u hornos de cemento sin respetar los controles adecuados. Las pastillas suelen envasarse en blísteres de plástico que contienen PVC, cuya incineración produce dioxinas. Los tratamientos que no involucran incineración también varían según el medicamento en cuestión. Los medicamentos de toxicidad elevada, como los fármacos citostáticos contra el cáncer, así como los analgésicos y otras sustancias controladas, requieren un manejo especial. Si bien algunos fármacos pueden desactivarse mediante el uso de reacciones químicas específicas, este procedimiento no es muy común. Las tecnologías de destrucción por sustancias químicas que se han desarrollado para otros circuitos de residuos podrían utilizarse para la disposición de productos farmacéuticos, aunque no han podido abrirse paso en mercados donde la legislación exige la incineración. En general, según recomiendan la OMS y otras organizaciones, la mejor opción sería que los residuos farmacéuticos se devolvieran a sus fabricantes. En Filipinas, los hospitales han acordado esta medida como parte del contrato de compras. Los fabricantes conocen bien la composición química de sus productos y están mejor equipados para disponerlos en forma segura. Los métodos que deberían evitarse incluyen la incineración a media y baja temperatura, la utilización de vertederos sin los controles adecuados y la descarga al sistema de alcantarillado, particularmente en el caso de los medicamentos antineoplásicos. En regiones de bajos ingresos, la encapsulación o inertización (mezcla con hormigón) antes del desecho en vertederos ofrecen alternativas eficaces y económicas. Acciones concretas Prescribir cantidades iniciales pequeñas al recetar un nuevo medicamento. No proporcionar muestras de medicamentos a los pacientes, ya que estas suelen terminar en el circuito de residuos (otra opción es desarrollar un programa que reduzca las muestras gratis residuales). Informar a los consumidores acerca de los métodos de disposición segura de medicamentos vencidos o no utilizados. Alentar a las compañías farmacéuticas a que desarrollen sistemas más eficaces de administración de fármacos, de modo que el organismo absorba los medicamentos en forma más eficiente y se minimice la excreción de sustancias químicas. Desarrollar programas de capacitación para médicos con el fin de optimizar sus prácticas de prescripción de medicamentos. Adoptar un plan de centralización de compra y distribución de medicamentos que permita controlar las cantidades que reciben los pacientes y restringir los desechos. En la medida de lo posible, celebrar contratos que garanticen la devolución de los fármacos sobrantes al fabricante. Asegurarse de que los residuos farmacéuticos se traten y dispongan conforme a los lineamientos aplicables del país o la OMS. Asegurarse de que solo se donen los productos farmacéuticos solicitados y de que las donaciones cumplan con las políticas de la OMS y el país de destino. Iniciar o promocionar programas de recuperación de medicamentos no utilizados para evitar que los pacientes los arrojen a los desagües o a la basura junto con los residuos comunes.
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Edificios
Propósito de la Agenda Apoyar el diseño y la construcción de hospitales verdes y saludables. Reducir la huella ambiental del sector de la salud y hacer de los hospitales un lugar más saludable para empleados, pacientes y visitas mediante la incorporación de prácticas y principios ecológicos en el diseño y la construcción de instalaciones sanitarias. El problema global El entorno construido influye en la salud. En el siglo XIX, el inicio de la urbanización originó una propagación desenfrenada de enfermedades infecciosas: viruela, tuberculosis, fiebre tifoidea y rubeola. En gran medida, se las pudo controlar a través de intervenciones de salud pública que se diseminaron mediante normas del código de edificación y planificación urbana. Los sistemas de saneamiento, los servicios públicos de suministro de agua y los requerimientos de ventilación y luz natural en las viviendas son ejemplos de respuestas del entorno construido a los impactos que el desarrollo ha causado en la salud. En la actualidad, una gran cantidad de problemas de salud ambiental (cambio climático, contaminación tóxica, pérdida de biodiversidad y otros) se relacionan con la producción y el mantenimiento del entorno construido. A medida que el desarrollo se acelera en muchas regiones, la construcción de edificios consume cada vez más recursos, lo cual exige las metodologías y los materiales de construcción locales y autóctonos más allá de su capacidad de sustentable. De hecho, los edificios dejan una enorme huella en la salud ambiental. Según cálculos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), es posible que las actividades relacionadas con la construcción sean responsables de hasta un 30% o un 40% de las emisiones de dióxido de carbono en todo el mundo. La organización sin fines de lucro Architecture 2030 estima que estas actividades, cuando involucran el transporte de materiales, dan una cifra superior al 48% . Si bien las emisiones industriales de CO2 están estabilizándose, siguen aumentando en el sector de la construcción. Achim Steiner, director ejecutivo del PNUMA, ha sugerido que la implementación de una estricta política internacional de eficiencia energética podría lograr una reducción de más de dos mil millones de toneladas de emisiones, o un valor cercano al triple de la cantidad prevista en el Protocolo de Kyoto. Las actividades relacionadas con la construcción de edificios consumen el 40% del total de piedra bruta, grava y acero que se genera, así como el 25% de la madera virgen de todo el mundo. La construcción y la demolición de edificios producen alrededor del 50% de los residuos sólidos municipales. Los edificios dañan aun más la capa de ozono estratosférico mediante el uso de refrigerantes y productos elaborados con compuestos que agotan el ozono, incluidos los materiales aislantes. Los edificios utilizan más del 75% de la producción mundial de PVC. La producción de cloro, un ingrediente básico del PVC, es uno de los procesos industriales que más energía consumen en todo el mundo (alrededor del 1% de toda la producción eléctrica mundial). En muchos entornos actuales, las personas pasan hasta el 90% de su vida en espacios cerrados. Los cálculos sugieren que el nivel de contaminación en interiores es hasta cinco veces mayor que el nivel de contaminación al aire libre . Mediante un análisis cada vez más profundo de las fuentes contaminantes en interiores, que van desde polvo hasta formaldehído, plastificantes con ftalatos y productos de limpieza, se están obteniendo nuevos datos sobre la necesidad de materiales de construcción más seguros y saludables. Al mismo tiempo, la construcción en el sector de la salud está en pleno auge en muchas regiones del mundo, con un dinamismo particular en varios países en desarrollo. En 2009, el mercado mundial de la construcción de instalaciones de atención médica se valuó en USD 129.000 millones. Se prevé que en 2014 superará los USD 180.000 millones. En total, el sector de la salud comprende más de un tercio del mercado mundial de la construcción de edificios institucionales. Soluciones hospitalarias El sector de la salud tiene la posibilidad, a través de su poder de mercado, de inducir a la industria de la construcción a desarrollar productos y sistemas para la construcción que sean más seguros, resilientes, verdes y saludables. En algunas regiones, los sistemas de salud han reemplazado al sector manufacturero como la principal fuente de empleo local. Aún en regiones en donde la urbanización y el desarrollo residencial superaron ampliamente a la construcción médica, el sector de la salud puede implementar las “mejores prácticas” en la construcción sustentable. Los edificios destinados a brindar servicios de salud son tan diversos como los sistemas de administración que les dan forma. Las instalaciones varían enormemente entre los diferentes países y dentro de un mismo país. Abarcan desde clínicas de atención ambulatoria en pequeñas comunidades hasta grandes hospitales de agudos, patrocinados también por una gran diversidad de propietarios, entre ellos, organismos gubernamentales, organizaciones filantrópicas sin fines de lucro y corporaciones. Incluyen instalaciones comunitarias que funcionan las 24 horas del día, todos los días, y están destinadas a servir de “refugios” en desastres naturales. El gran impacto que los hospitales tienen sobre el medio ambiente y la salud originó la creación y adopción de una amplia variedad de herramientas y recursos para “hospitales verdes” dentro del sector de la salud. A nivel mundial, se han personalizado diversas herramientas y recursos para edificios verdes con el fin de adaptarlos al sector de la salud y a zonas o regiones climáticas específicas. Algunos ejemplos de herramientas de calificación de edificios verdes que sirven de parámetro para la construcción de instalaciones de salud están dados por los siguientes sistemas de certificación: LEED para el sector de la salud (LEED for Healthcare) del Consejo de Edificios Verdes de los Estados Unidos, Estrella Verde para el sector de la salud (Green Star for Health) de Australia, Estidama (sustentabilidad, en árabe) de los Emiratos Árabes Unidos, BREEAM (Building Research Establishment Environmental Assessment Method, o Método de Evaluación Medioambiental de la Entidad de Investigación para el Sector de la Construcción) y NEAT, del Reino Unido. Todas estas herramientas comparten un mismo concepto: los principios para la construcción de edificios verdes tienen en cuenta factores tales como el uso de la tierra y el emplazamiento, el consumo de agua y energía, las prácticas para la obtención de materiales de construcción y la calidad medioambiental de los espacios internos. Tanto el emplazamiento de los hospitales en lugares cercanos a rutas con transporte público, como el uso de materiales para la construcción locales y regionales, la plantación de árboles en el sitio, la incorporación de componentes de diseño como la luz del sol, la ventilación natural, las energías alternativas y los techos verdes, son todas medidas que permitirán a las instalaciones sanitarias ya existentes disminuir su huella ambiental y su impacto en las comunidades locales, y diseñar los nuevos edificios de manera que utilicen mucho menos recursos . Esto es aplicable a todo tipo de edificio sanitario, ya sean instalaciones de gran envergadura, hospitales centralizados o pequeñas clínicas comunitarias. Las investigaciones también sugieren que existe una relación directa entre el entorno construido y la respuesta terapéutica; el diseño de un hospital puede influir de manera positiva en la salud del paciente así como también en el desempeño y la satisfacción de los profesionales que lo atienden. Por ejemplo, la ventilación natural puede constituir una estrategia efectiva para ahorrar energía así como también una medida eficaz para controlar las infecciones . El Carnegie Mellon University Center for Building Performance and Diagnostics (Centro para el Desempeño y Diagnóstico de Edificios de la Universidad de Carnegie Mellon) identificó diecisiete estudios internacionales que documentan la relación entre la calidad optimizada del aire en los espacios internos con el impacto sanitario positivo sobre las enfermedades, entre ellas el asma, la gripe, el síndrome del edificio enfermo, los problemas respiratorios y los dolores de cabeza; las mejoras alcanzaron un rango de entre el 13,5% al 87%. La construcción de edificios verdes y saludables también exige mirar un poco más allá del costo inicial del capital, y centrarse en el “costo total de propiedad” a lo largo de toda la vida útil de la estructura. Estos “costos de ciclo de vida” incluyen los costos operativos, como, por ejemplo, el mantenimiento del sistema y de los servicios públicos, de modo de equilibrar las inversiones iniciales en la infraestructura para la provisión de energía y agua, con las ganancias provenientes de la reducción en los costos operativos. Las investigaciones también comienzan a vincular la mejora en el desempeño y en la salud de los ocupantes con las estrategias de edificios verdes tales como el acceso a vistas al exterior o la ventilación mejorada. Estos estudios están dando lugar a la creación de «argumentos comerciales» basados en el desempeño y en la salud más amplios para los edificios verdes y saludables. Es importante subrayar que las estrategias de edificios verdes y saludables no son solamente para las construcciones nuevas. En muchos casos, los edificios ya existentes pueden reacondicionarse de manera de incorporar muchas de las mejoras sistémicas que se implementan en los edificios nuevos. Hay mucho que aprender de los tantos proyectos de construcción de hospitales saludables que se están desarrollando en todo el mundo. Las herramientas para edificios verdes pueden ayudar a crear entornos de sanación eficaces de alto rendimiento. Las lecciones que brindan estas guías están comenzando a reflejarse en la construcción de nuevos hospitales de agudos de gran escala en los países en desarrollo. Dos de muchos ejemplos son el Hospital Río Negro, en Cali, Colombia, que se propone obtener la certificación LEED Gold, y el hospital Kohinoor, ubicado cerca de Mumbai, India, el segundo hospital del mundo en recibir una calificación LEED Platinum. Acciones concretas Aspirar a que el funcionamiento de los edificios sea carbono neutral. Proteger y restaurar el hábitat natural; minimizar la huella conjunta de edificios, estacionamientos, caminos y senderos. Utilizar techos y pavimentos de alta reflectancia, o sistemas de “techos verdes” y pavimentos permeables a fin de reducir el efecto de isla urbana de calor, manejar el agua de lluvia y promover el hábitat. Establecer diseños en consonancia con el contexto social y natural del lugar, de manera de lograr una mejor integración del edificio dentro de la comunidad y del entorno natural. Emplazar las instalaciones según la orientación solar y prevalencia del viento. Emplear sistemas pasivos siempre que sea posible para proporcionar mayor resiliencia y redundancia: utilizar placas para piso de poco espesor para mejorar la luz y la ventilación natural. Priorizar el impacto que tendrá la extracción, el transporte, el uso y la disposición de los materiales al evaluar su utilización en emplazamientos sanitarios, y utilizar materiales renovables que contribuyan a la sanidad humana y del ecosistema en todas las fases de su ciclo de vida. Apoyar el uso de materiales locales y regionales (para reducir la energía utilizada en su transporte) y utilizar materiales recuperados y reciclados (para reducir la energía que, de otra manera, se emplearía en la producción de materiales nuevos). Evitar materiales como pinturas y revestimientos con contenido de plomo y cadmio, así como el asbesto. Sustituir materiales que contengan sustancias químicas persistentes, bioacumulativas y tóxicas (PBT, por sus siglas en inglés), incluidos el PVC, el CPVC y los retardantes de llama halogenados y bromados, por alternativas más seguras. Crear entornos construidos civilizados que promuevan la elección y el control del habitante, la calidad mejorada del aire interno (a través de ventilación natural y sistemas mecánicos), la iluminación y el entorno acústico para reducir el estrés y favorecer la salud y la productividad. Utilizar como referencia los lineamientos emitidos por organizaciones nacionales o regionales para edificios verdes. Impulsar lineamientos de políticas y financiación pública que promuevan los edificios verdes y saludables.
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Compras sostenibles
Propósito de la Agenda Comprar productos y materiales más seguros y sustentables. Comprar materiales producidos de manera sustentable a proveedores de la cadena de suministro que se responsabilicen por el medio ambiente y el entorno social. El problema global Los hospitales y los sistemas de salud adquieren una amplia diversidad de productos, desde sustancias químicas y productos electrónicos y plásticos, hasta energía, productos farmacéuticos y alimentos. La creación e implementación de políticas de compras éticas y verdes pueden desempeñar un rol central en la concreción de muchos de los objetivos de la Agenda para Hospitales Verdes y Saludables. El sector de la salud gasta enormes cantidades de dinero en la compra de bienes. Por ejemplo, el mercado mundial de dispositivos médicos —una rama de la cadena de suministro— alcanzó los USD 305.000 millones en 2010, impulsado por el crecimiento de dos dígitos de India, China, Brasil y otros países en desarrollo. Se prevé que esta cifra seguirá creciendo durante los próximos años como resultado, en parte, de la creciente demanda en los mercados emergentes. Las compras en materia de salud tienen un importante impacto ambiental. El Servicio Nacional de Salud (NHS) de Inglaterra, por ejemplo, calcula que gasta £20.000 millones al año en bienes y servicios, lo que se traduce en una huella de carbono de 11 millones de toneladas, o sea, el 60% de la huella total de carbono del NHS. Las compras relacionadas con la salud también pueden tener impactos importantes en los derechos humanos. Una pequeña región de Pakistán, por ejemplo, produce 100 millones de instrumentos quirúrgicos por año bajo condiciones poco éticas. Las tijeras quirúrgicas que allí se producen y desde donde se venden a todo el mundo son afiladas y limadas por niños de 10 años que trabajan a tiempo completo en pequeños garajes abiertos situados en las calles. Aprovechando el tremendo poder de compra que tiene en varios países, el sector de la salud puede impactar en la cadena de suministro al obligar a los fabricantes a suministrar productos más seguros y de mayor sustentabilidad medioambiental, producidos bajo condiciones laborales saludables y de conformidad con los estándares de trabajo internacionales. En definitiva, el sector de la salud puede ayudar a que los mercados modifiquen su rumbo a fin de que estos productos —así como miles de otros relacionados— estén disponibles cada vez más, no solamente para los hospitales sino para todos los consumidores, lo cual promovería una mayor sustentabilidad y una mejor salud. Acciones concretas Revisar las prácticas de compras del establecimiento, y utilizar proveedores locales que tengan productos sustentables con certificación de terceros y cumplan con las prácticas éticas y sostenibles, de ser posible. Implementar un programa de compras sustentables que tenga en cuenta el impacto que podrían tener en el medio ambiente y en los derechos humanos todos los aspectos del proceso de compra, desde la producción al envasado y la disposición final del producto. Desarrollar una acción coordinada entre hospitales para incrementar el poder de compra orientado a productos respetuosos del ambiente. Utilizar un programa de compras de computadoras certificadas y sustentables para todas las necesidades electrónicas e informáticas. Exigir a los proveedores que proporcionen información sobre los ingredientes químicos y las pruebas de seguridad correspondientes a los productos comprados, y dar preferencia a los proveedores y a los productos que cumplan estas especificaciones. Limitar las compras de los hospitales y los sistemas de salud a productos que cumplan estas especificaciones. Utilizar el poder de compra para obtener productos fabricados de manera ética y responsable con el medio ambiente, a precios competitivos, y trabajar con los fabricantes y proveedores con vistas a innovar y expandir la disponibilidad de esos productos. Asegurarse de que todos los contratos cumplan con los principios comerciales responsables con el entorno social: seguir los lineamientos sobre adquisición ética de productos para la salud, emitidos por la Iniciativa de Comercio Ético (Ethical Trading Initiative) y la Asociación Médica Británica (British Medical Association). Impulsar la responsabilidad ampliada del productor (EPR, por sus siglas en inglés) para que los productos sean diseñados de manera de generar menos desperdicios, durar más tiempo, ser menos desechables, utilizar menos materia prima peligrosa y menos material de envasado.
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Red Global de Hospitales Verdes y Saludables Categorías de membresía
Global Green and Healthy Hospitals offers membership to the following types of institutions: hospitals, health care facilities, health systems (private, public, private for charity), and health, professional and academic organizations. Please find below descriptions of each category. 
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Participantes Desafío de la salud por el clima
Over 500 health care institutions representing the interests of more than 32,000 hospitals and health centers from 55 countries are participating in the Health Care Climate Challenge. They are at the forefront of the transformation to climate-smart health care around the world
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Red Global de Hospitales Verdes y Saludables Categorías de membresía
La Red Global de Hospitales Verdes y Saludables posee cuatro categorías de membresía: hospitales, centros de salud y otras instituciones de atención, sistemas de salud y organizaciones (profesionales y académicas) vinculadas con el sector. A continuación, consulte la descripción de cada una para saber cuál se adecúa a su institución. Si su institución cumple con los requisitos, puede unirse a la Red Global. Invitamos a las y los profesionales de la salud que trabajen en un hospital, centro de salud, sistema u organización a promover que su institución se sume institucionalmente a la Red Global.
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Estudios de caso
La Red Global de Hospitales Verdes y Saludables cuenta con más de 250 estudios de caso que documentan proyectos sostenibles exitosos que están implementando miembros de todo el mundo. Escritos y revisados por miembros de la Red Global de Hospitales Verdes y Saludables, estos estudios de caso muestran el éxito, describen las estrategias y los procesos para alcanzar los objetivos, abordan los desafíos encontrados y brindan inspiración a la Red Global. 

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La Red Global de Hospitales Verdes y Saludables es una iniciativa de Salud sin Daño

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